CON ELLOS, SIN NOSOTROS
Nos hieren en la piel de los amigos muertos.
Olvidaron la llave, la bufanda,
las promesas, la tarjeta de crédito.
Con su último suspiro
inventaron la historia.
Pero aquí les espera el quicio de la puerta,
el cubierto en la mesa, las velas encendidas,
el hueco de la cama, las tardes de domingo.
Pedazos de sonrisa que regresan
al descuidado origen,
recuerdos sin azogue debatiéndose
en paisajes nublados.
¿Cómo hallar la palabra profunda
arrancada de cuajo,
el dislocado abrazo que se arrastra
perfumando la tierra?
Si supieran que el aire
sigue pulimentando su mirada,
que todo sigue igual
con ellos, sin nosotros,
cambiarían
la dirección del tiempo.
(La invención sucesiva, 2009 )