cautivas palabras

EPITAFIO


Aquí yace mujer. Amó deprisa,

pagó el reclinatorio, oyó la misa,

mantuvo el gesto leve, voz concisa,

el alma soterrada e indivisa.


Agradar al varón fue su divisa,

con un suave bosquejo de sonrisa.

Obedeció al dictado muy sumisa

guardando su virtud como Artemisa.


Quería ser poeta o poetisa,

hereje, capitán, sacerdotisa,

pero quedó atrapada en la imprecisa


fragancia de ser viento o de ser brisa.

Bordó su desconsuelo en la camisa,

comió pan duro y se murió de risa.



                                                        (Cautivas palabras, 2016 )